El sous-vide saca lo mejor de los cortes magros que, con otras técnicas, suelen quedar secos, tales como las pechugas de pollo o de pavo y el solomillo de cerdo. La temperatura es clave al cocinar estas piezas cuya única ternura, al carecer de grasa, proviene de sus propios jugos.
Yo, de hecho, había dejado de cocinar estos cortes hace mucho, mientras que ahora los hago con frecuencia.
Para este plato usé unas buenas pechugas de pollo de corral. Como no planeaba hacerlas hasta uno o dos días después de comprarlas, eran perfectas para aplicarles una salmuera de equilibrio al 0,8%, en la que las tuve durante un día. Con menos tiempo las habría puesto en una salmuera convencional. Tanto la salmuera como la cocción a baja temperatura contribuyen a mantener la jugosidad.
Sacamos las pechugas de la salmuera, secamos y embolsamos con un cubito congelado de fondo de pollo y un poquito de sal (para que el fondo, que no lleva sal, tenga una concentración similar a las pechugas). También se puede poner sólo un poquito de mantequilla o de aceite, o incluso nada de nada.
Ponemos en el baño de agua a 60ºC durante el tiempo necesario, según tablas, para alcanzar la temperatura objetivo de 60ºC en el interior. Estas pechugas medían casi 4 cm en la parte más ancha, según tablas de Modernist Cuisine para una forma rectangular de 4 cm de ancho sería una hora y media. Con la forma de la pechuga seguramente una hora sería suficiente, pero como no pasa nada por pasarnos de tiempo, las dejé la hora y media.
Muchas recetas en internet usan 63ºC, pero 60ºC es bastante e incluso la próxima vez probaré algo menos. Creo haber leido que Íñigo las hace a 55ºC.
Si no se tiene equipo para cocinar al vacío, pueden prepararse al estilo del pollo cocido chino, y quedan igual de buenas, como hace Umami Madrid con el pollo entero o Dule sólo con las pechugas.
Esta vez no les puse aromáticos adicionales —mejor pocos sabores “raros” para mi niño pequeño—, pero se pueden utilizar hierbas y especias, como hacen Íñigo y Dule, tanto en la salmuera como en la bolsa.
También se pueden hacer las pechugas con piel y al final dorarla, aunque queda bastante húmeda de la cocción y hay que secarla primero todo lo posible.
Al abrir la bolsa guardamos el líquido, que combina el fondo y los jugos del pollo. Podemos reducirlo y usarlo como salsa, para lo cual primero conviene coagular las proteinas calentando en un cazito o al microondas y filtrando. En este caso guardé el líquido para otros usos después de filtrarlo, ya que iba a usar otro tipo de salsa.
Estas pechugas también se pueden tomar frías, y van fantásticas en ensalada. Esta vez las acompañamos de unos espárragos verdes asados al grill del horno con un poquito de aceite, unos 15 minutos a 200ºC dando la vuelta a la mitad.
Finalmente cubrimos con unas cucharadas de la siguiente salsa, rápida de hacer y deliciosa.
Salsa de miso blanco, mantequilla y mirin
Ingredientes
Proporciones muy fáciles de recordar, 1:4:10 (o 100, 25 y 10%).
- 100 gr de mantequilla sin sal
- 25 gr de miso blanco
- 10 gr de mirin (vino dulce japonés de arroz)
Preparación
Mezclamos bien el miso con la mantequilla a temperatura ambiente. Probamos por si queremos ajustar cantidades. Calentamos unos minutos a fuego muy lento (unos 50ºC) dando vueltas para que se integren bien. Al final añadimos el mirin y mezclamos. Mantenemos caliente hasta el momento de servir.




Hola Enrique, ¿notas mucha diferencia de sabor poniendo el fondo de caldo en la bolsa vs. si no pones nada? Yo llas suelo hacer sin nada y respecto a ponerlas con la piel (grasa) si que he notado que cuando he hecho muslos de pollo estos ganan una barbaridad con la piel (que luego tuestas un poco, y aunque no te la comas le da un saborcillo potente).
Por cierto 2: estoy preparando una hamburguesas de caballo con una salmuera de equilibrio con sal y MSG; y mañana prepararé en barbacoa estas junto a unas sin salmuera de equilibrio, ya te comentaré si hay diferencia o no.
p.s. ¡me compré la envasadora al vacio según tus recomendaciones! Ayer estuve envasando todo lo que se puso por delante.
Hola Andrés, no, no noto mucha diferencia de sabor, y si no tengo caldo a mano no lo pongo. Pero si tengo cubitos congelados me gusta ponerlos, muchas veces los uso de base para una salsa que acompañe las pechugas. Cuando no, como en este caso, filtro el líquido resultante, elimino impurezas, y vuelvo a congelarlo en cubitos.
No suelo hacerlas con piel, probaré a ver si noto la diferencia, gracias!
La leche, nunca he probado el caballo. ¿Lo recomiendas?
Me alegro por la envasadora, ya me dirás qué te parece. Ja ja, al principio yo tampoco paraba de envasar, es lo que tienen los juguetitos nuevos
Yo me he auto-comprado regalos de navidad y cumpleaños esta mañana: dos ollas rápidas Kuhn-Rikon Duromatic Hotel, de 5 y 12 litros, y una parilla Le Creuset de hierro colado. ¡A jugar!
A mi la carne de caballo me encanta, en Francia se gasta mucho, yo la uso sobre todo para hamburguesas que me las hacen tal cual picando carne de caballo (una sola vez) y les pido que le echen salsa perrins y si las voy a preparar dentro de casa entonces tambien le pongo humo liquido (lo encontre de casualidad en Carrefour)… luego las hago al vacio y las tuesto minimamente.
No se que tal saldrán con la salmuera (mañana lo sabré), pero no las tengo todas conmigo porque la carne que era super-roja se ha puesto un poco blanca…
Hace unos meses hice un chuleton de caballo @ 55C que estaba bien pero un poco duro la proxima vez aumentaré el tiempo en plan 24 horas o asi.
Estoy haciendo ahora un entrecot de buey que he escaldado en agua hirviendo (aun no tengo el soplete bueno) y lo voy a dejar 18 horas a 50C basado en este video: http://www.youtube.com/watch?v=2naCEufmlbA y mañana lo remato a la barbacoa…
Por cierto ¡Buenos juguetitos te has regalado!
Pingback: Muslo crujiente de pollo sous-vide con chips de coles de Bruselas « Dorar no sella los jugos
Pingback: Equipos para cocinar al vacío en casa: Control manual con termómetro digital « Dorar no sella los jugos
Pingback: Ensalada de aguacate, pechuga de pollo sous-vide y “vinagreta japonesa” « Dorar no sella los jugos