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Lo más divertido de esta técnica es ver cómo los puristas del vino se echan las manos a la cabeza y se tiran de los pelos (cuando tienen). Aunque no se queda atrás el hecho de tratar a un reserva de quince años con menos cuidado que al calimocho de los diecisiete…

Pues bien, consiste en llevar al límite la decantación del vino: se vuelca la botella en una batidora de vaso o Thermomix (bien limpia, por favor) y se le da cera de 30 a 60 segundos. Sí, sí, a full throttle durante un minuto. Se forma una espuma que rápidamente desaparece, y el vino está listo para ser servido.

Hiperdecantando vino

Los dos mecanismos en marcha aquí son los mismos que cuando decantamos una botella cualquiera: oxigenar el vino, y expulsar los malos olores y sabores que el vino ha podido acumular durante su estancia en la botella. Sólo que acelerados.

Vino batido, con espuma

Aunque pueda soñar a coña, el equipo de Modernist Cuisine ha probado esta técnica con catas a ciegas y reputados sumilleres, e informan de que invariablemente gana el vino “hiperdecantado”. Sugieren también que funciona mejor con tintos jóvenes o ásperos.

Decidí probarlo en la última fiesta familiar con un Marqués de Riscal. Hiperdecanté un par de botellas y otra no. Pese a las reticencias iniciales, casi todos los que lo probamos coincidimos en que el vino hiperdecantado tenía menos acidez y menor aspereza de los taninos. Mucho mejor, en resumen.

Aún quedó un purista que, pese a todo, no quedó nada convencido del sistema. No esperaba menos 🙂

Enlaces

En el blog de Modernist Cuisine hay un par de entradas que cuentan la técnica: